Edificio central de la universidad de guanajuato

Universidad de guanajuato español para extranjeros

En 1744, a petición del Ayuntamiento de Guanajuato, el rey Felipe V expidió una Real Cédula que reconocía el esfuerzo educativo de los fundadores, y decretó que el Colegio estaría bajo la orden de la Compañía de Jesús.

La expulsión de los jesuitas de los territorios de la Nueva España en 1767, fue la causa de que el colegio permaneciera cerrado durante 18 años. Más tarde se reabrió como Real Colegio de la Inmaculada Concepción, dirigido entonces por sacerdotes filipinos. Con el triunfo de la Reforma, el Colegio experimentó cambios significativos.

El 31 de mayo de 2007, la LX Legislatura del Consejo Estatal aprobó por unanimidad la nueva Ley Orgánica de la Universidad de Guanajuato, que actualmente se encuentra vigente. De esta manera, a partir de 2009, la Universidad de Guanajuato inició una nueva etapa en su historia institucional.

La Universidad de Guanajuato ofrece 128 programas académicos, de los cuales 10 son de nivel medio superior, 4 de nivel superior técnico superior, 54 licenciaturas, 18 especialidades, 30 maestrías y 12 doctorados. Cuenta con campus en nueve ciudades del estado de Guanajuato. Es la única institución que aparece en un billete de banco mexicano.

Tasa de aceptación de la Universidad de Guanajuato

La Universidad de Guanajuato (en inglés, the University of Guanajuato) es una universidad con sede en el estado mexicano de Guanajuato, formada por unos 33.828 estudiantes en programas que van desde el nivel de bachillerato hasta el nivel de doctorado. Más de 17.046 de ellos cursan estudios de licenciatura, máster y doctorado. La universidad ofrece 153 programas académicos, incluidos 13 doctorados, 39 programas de máster y 65 licenciaturas. La universidad tiene escuelas en catorce ciudades del estado de Guanajuato.

Matrícula universitaria en Guanajuato

La riqueza resultante se puede apreciar en monumentos como la iglesia La Valenciana (1765-1788). Esta iglesia, construida cerca de la entrada de la mina homónima, tiene una portada churrigueresca, varios retablos dorados y un púlpito con incrustaciones de marfil y maderas preciosas.

Si Puebla es la Arequipa mexicana, Guanajuato debe ser su Cuzco o Potosí. Cuzco porque está todo construido contra la pared de una montaña, un laberinto de callejuelas empinadas y vistas inesperadas. Y Potosí, por su relación con las minas de plata. Me alojé dos noches en el barrio de Valenciana (un derroche en la Casa Estrella de la Valenciana), y tuve las mejores vistas desde mi habitación y aún mejores desde el baño. La ciudad se encuentra en un “cuenco” (en algún sitio he leído que es un barranco) entre cimas de montañas, como una pequeña La Paz. Estoy lanzando todo tipo de comparaciones peruanas y bolivianas, ya que Guanajuato se parece más a esos países que el resto del centro de México, que es muy hispano-colonial/occidentalizado.

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La ciudad universitaria de Guanajuato es uno de los destinos más fascinantes y gratificantes de México. Las raíces de la ciudad se remontan a la época de los conquistadores, cuando los españoles descubrieron un filón de siete millas de plata bajo las montañas y convirtieron Guanajuato en la ciudad minera más importante de Norteamérica. Aún hoy, esta herencia forma parte vital y única de la vida guanajuatense: para acceder al centro de la ciudad, todavía hay que atravesar la sinuosa red de túneles que la industria minera legó a la ciudad. No hay nada como llegar a Guanajuato por primera vez.

Impulsada por las inimaginables riquezas del subsuelo, la ciudad de Guanajuato fue construida a propósito por sus magnates mineros para ser una de las joyas arquitectónicas del centro de México: prácticamente todos los rincones de su centro histórico cuentan con edificios espectaculares como la barroca Iglesia de la Compañía de Jesús o el magnífico Teatro Juárez, lo que llevó a la UNESCO a nombrar a Guanajuato Patrimonio de la Humanidad.